Vivir en un Parque Nacional

La red Española de Parques Nacionales se compone de 14 espacios Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, Archipiélago de Cabrer, Cabañeros, Caldera de Taburiente,Doñana, Garajonay, Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia ,Monfragüe, Picos de Europa, Sierra Nevada, Tablas de Daimiel,Teide, Timanfaya, Ordesa y Monte Perdido. Encabeza el número de visitantes el Teide con 2.866.057 siguiendo Picos con 1.712.668 visitantes y Ordesa estaría en quito lugar con 616.600 en el año 2008.

Diferentes circunstancias, entre las que se debe citar la labor divulgadora y conservacionista de Lucien Briet y Pedro Pidal, propiciaron el nacimiento de uno de los primeros parques nacionales del mundo, el del Valle de Ordesa, siendo declarado por Decreto el 16 de agosto de 1918.

En el año 1966 y con objeto de asegurar la riqueza cinegética de buena parte de la cordillera se declaran, alrededor del Parque Nacional de Ordesa, las Reservas Nacionales de Caza de Viñamala y de Los Circos.

En 1977 el Parque Nacional se incluye en el marco del Programa MaB (Hombre y Biosfera) de la UNESCO en la Reserva de "Ordesa-Viñamala", en coincidencia con la Reserva de Caza de Viñamala y el Parque Nacional del Valle de Ordesa (este último como núcleo de la Reserva).

A finales de los 70, a raíz del proyecto de inundación del Cañón de Añisclo para su aprovechamiento hidroeléctrico, instituciones y colectivos de ciudadanos se movilizaron para salvar este enclave. Las obras se paralizaron y en 1982 el Parque Nacional se amplía y reclasifica bajo el nombre de Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Ley de 13 de julio).


Cuenta la leyenda que Acosado por numerosos enemigos, el valeroso caballero alzó su pesada espada Durandarte y, con ímpetu sobrehumano, hendió la pared que obstruía su paso. Así fue como se formó la Brecha de Rolando. Es una puerta natural a 2.800 m. de altitud que abre las fronteras con el Parque Nacional de los Pirineos en Francia.

Cuatro Valles y un macizo montañoso central conforman este espacio natural de dilatada historia:

Valle de Ordesa: Valle abierto, espacioso, recorrido en toda su longitud por el río Arazas, hasta su confluencia en el Ara, presenta un claro origen glaciar con forma en artesa o perfil de "U", resultado de una actividad erosiva completada por la impronta fluvial. Un valle de estructura especial y aspectos geológicos singulares, relieve y forma características, determinadas por su naturaleza calcárea.

Valle de Añisclo: Valle angosto a través del cual busca su salida el río Bellós en desigual e impresionante competencia con las murallas rocosas que le cierran el paso. Desde lo alto, la vista es impresionante. Una intensa fracturación cizalla las enormes masas calizas, tallada en medio de suaves pastos.


Valle de Escuaín: Aunque presenta analogías con sus valles vecinos de Ordesa y Añisclo, no se parece a ellos y, con toda propiedad, no es garganta ni cortadura, sino una formidable diaclasa, abierta en plena montaña, diría Briet. El modelado glaciar cuatemario y la erosión kárstica han dado especial fisionomía a la zona. Circos, lapiaces, simas y barrancos configuran la solana del macizo. Soledad. Viejos campos que vuelven a su estado original. Desde cualquier ángulo se descubre el trabajo del hombre modelador del paisaje durante generaciones. Es precisamente la armonía que se establece entre la naturaleza y el asentamiento humano lo que le da a este valle su originalidad y grandeza.

Valle de Pineta: El espectáculo majestuoso de la Paredes de Pineta sobre los doce kilómetros del valle, ofrece en la umbría muros estriados donde los estratos se apilan de forma de forma desordenada sólo en apariencia. En la solana, bosques y praderas de formas mucho más suaves y apacibles. Más arriba el altiplano de Marboré, a los pies del gigante del macizo y su glaciar, recoge morrenas y da vida al río Cinca

El Monte Perdido: El Macizo del Monte Perdido, de naturaleza caliza, ilustra de forma clara episodios decisivos de la orogénesis pirenaica. Por su altitud y posición central en la cadena pirenaica es también lugar de importantes contrastes climáticos que a su vez condicionan el establecimiento de medios biológicos variados, particulares a este macizo y que tienden a favorecer la biodiversidad.